Un olor a sangre bañaba el cuarto de sudor y de placer, veía su cuerpo desnudo en la cama, sin movimiento alguno, una sensación de satisfacción rodeaba mi cabeza, por un momento pensé que lo que hacia estaba mal, pero como es que me sentía tan bien?, en esos momentos no dije nada, no sabia que pensar, no sabia que decir, su cuerpo era tan prohibido, un tabú me dije, pero nunca pare, ni cuando ella grito, ni cuando ella me dijo que parara, no pensé, no dije nada, su piel era tan suave, mi piel cual dragón poseía esas partes que ningún otro pudieran alcanzar, mi café se estaba enfriando con el paso del tiempo, el tiempo es relativo dije...pero ella no sintió nada, yo un orgasmo que me calle hasta el momento de meter mi café al microondas esperando un grito de impaciencia y lujuria, pero ella no volvió a hablar, las ventanas nunca estuvieron tan oscuras ese día…y el clima, maldito clima; casi hecha todo a perder, su gestos de satisfacción me hicieron parar, meditar acerca de lo que sucedía, pero la continuidad es esperar a que el otro diera un paso adelante, y yo, postrado en la cama me quede callado, sigiloso como una reptil, lento y calculador, todo paso tan lento, tan placentero y tan sensual…porque hay veces que tu cuerpo te pide mas y tu mente sabe que es un pecado, pero, su voz, fuerte, tibia y mal interpretada en las manos incorrectas, pero yo sabia lo que hacia, así que tome mi boca, sobre su boca, su cabello, cada cabello un pedazo de oro para mi colección de fantasías.
En la cocina, desnudo, el aire tocaba mi cara, y su cuerpo, seguía inmóvil sobre su cama, sobre mi cama, los gritos cesaron después de…me refiero a el momento en el que ella ya no pudo hablar, el placer era restringido hacia el publico que nos observaba, desde la ventana, el árbol mas verde que yo alguna vez haya visto, y que se que no volveré a ver, ni ella tampoco, porque las mejores cosas de la vida, son solo un sueño, el sueño de pensar que podía estar con ella, solo mi sueño, y su mente, creí que no iba a acabar nunca, no quería acabar, quería seguir, pero el sabor a muerto ya estaba en mi boca desde el momento en el que entre al cuarto, al principio de la noche, y al final del amanecer, ya es tarde me dije, me levante de la cama, me dirigí hacia el balcón, y mi vida termino cuando dije que te amaba, y tu calla en la cama nunca me contestaste…ahora sueño con esto todos los días, todas las noches en que te vi acostada en la cama, con sus hermosos pechos que no dejaba de imaginar cuando de niño, muerto en vida te encontré.
Se que no estuvo mal decir de mas en aquellos momentos insulsos, caminamos por la calle tomados de la mano, tomamos un café, que café tan amargo, no lo podré olvidar, hasta el momento en que mi pierna toco tu pierna con un suave deslicé de mis manos através de mi cuerpo, y el fin, de sus sueños, de su pecado, la lujuria, la soberbia y la vanidad que emitía tu rostro lo dijo todo…solo interprete tus movimientos corporales y supe que eras mía.
Ahora te veo todos los días, no te pude contar lo que paso esa noche, pero te asegure que nadie mas nos apartaría nuestros sueños otra ves, no me dirigiste la mirada y te retiraste tan rápido como pudiste, pero yo se, que estas conmigo por que en la muerte así como en la vida, nuestro amor quedo en la habitación.
me encantó el principio, me envolviste como hace tiempo un escrito no lo hacía, felicidades.
ResponderEliminarsólo que me desenvolví un poco cerca del final.
te recomiendo como mera sugerencia que uses acentos porque cambian totalmente el sentido de las cosas