miércoles, 17 de agosto de 2011


Escupo la presencia, de quien se burla del conocimiento, sin saber la realidad o el momento, de lo que esta por suceder…

Pensamiento represivo


Me perturba tu pensamiento,
Sin saber que hacer, ni decir,
El observar solo un momento;
La noche y tu sin partir.

Me eriza la piel su recuerdo,
Y no me deja dormir;
Sueño y pienso con miedo,
Lo que aun esta por concebir.

Me pesan los ojos y el sentimiento
De lo que mi cabeza no deja de escribir;
Un tabaco tras otro, miento,
Solo fumo tu pensamiento.

Con mis manos suaves toco tu piel
Deslizo mis ojos hasta no ver;
Besarte en la noche, labios de miel,
Dulces recuerdos de un ayer.

La vela se vuelve cansancio;
Las horas pasaron sin perecer,
El momento en que partí tus labios
Para nunca mas creer.

Me dedico una canción a tu nombre
Y mi imaginación a tu ser;
Pensando en regresar a la lumbre,
Cualquier indicio de creer.

Parto desde este instante,
Hacia lo noche y nada mas,
El oscuro se despide, con el roce de un floral.

Mas la luna me acompaña,
Soledad no he de tener, mas que,
Tu sueño, contando mil amores, que nunca han de suceder.

 Edgar Ortiz Beltran
 17/08/11

La nueva sociedad


Un poco perturbado e inquieto, miraba a la sociedad con despecho y arrogancia, le producía vomito el pensar, el sentir y el oler la inmunda que lo encarcelaba.

Caminaba sigiloso por las calles vacías, la gente putrefacta se jactaba de su manera de vestir, y el sudor que escurría por la frente marchita de un muerto en vida.

Decepcionado de la sociedad, se dirigía a la soledad, un sueño único, una vida excluida de la realidad, recreando fantasía y agobiante hostilidad.

La gente reclamaba y se alborotaba en las noticias, queriendo llamar la atención, prestar su conocimiento para instruir al que se creía salvaje, tratando de convertir la piedra en oro.

El silencio se postergo cuando las personas atacaron el santuario que se había creado, aquel donde su único castigo era el mismo, haber conocido lo que nunca debió de cuestionar.

Todos asombrados observaron la locura de un ser que pareciera que provenía de otro planeta, pero físicamente semejante a cualquiera, un locura de la que no se conocía la palabra.

Los ojos se llenaron de miseria, tirándose al suelo, flagelándose, eliminando los pecados, con agua y dolor, la sangre que escurría, y el pensamiento de misericordia.

Fue el espectáculo de los morbosos, se convirtió en el circo de los pobre, y en el deleite de los bien acomodados, todos querían sentir, pero nadie podía entender.

Todo termino con la ultima gota de sangre, su cuerpo como péndulo trazaba líneas y sobras bajo los pies, y con un ultimo suspiro, todos regresaron a la vida que conocían, sin haber comprendido, los actos sucedidos.


Edgar Ortiz Beltran 
17/08/11

jueves, 26 de mayo de 2011

Lecciones


Abre la carne sin piedras y sin dolor, el cuerpo ya esta muerto y nada saldrá de el, pero solo tu cabeza puede guardar los recuerdos y el olor, así que bloquea tus sentidos y has sin pensar, pero razona antes de hacer, ya que tu mano puede sufrir graves lesiones.

Tienes que calcular tu tiempo, cuanta sangre saldrá, cuando te tardaras, y todos los pequeños detalles que vengan antes o después, como escapar, como dejar limpia la habitación, no dejar huellas, por donde saltarás, y que pasaría si alguien te ve.

Una vez que tenga todo preparado para empezar, tienes que encontrar a la victima perfecta, atraerla hacia ti sin problemas, poder manipular sus sentimientos, lograr que la tierra tiemble bajo sus pies, y que un ecosistema crezca en su cuerpo.

Hacer cosas que sin querer haces, como beber del arroyo de la vida, saborear un helado de cajeta, pintar castillos imposibles, imaginar el suave futuro incierto, caminar bajo piedras frías, contando que son piedras calientes, invisibles sentimientos, agonía latente.

Una vez que hayas logrado todo esto, serás un maestro en Romper Corazones...


Palabras sin Sentido (Una Canción Forzada)



Puedo mirar la luna y ver en ella tu reflejo,
recordar "es la misma luna que vemos a lo lejos"
recrear tus besos que cenizas convirtieron.

El paso de las luces y los secretos revelaron;
el suave aire que me trae,
hasta mi tu aliento.

El mar recordando tus pensamientos

El cuerpo que vencerá el tormento

Día día pasando por tus ojos,
quitando los esquemas que creaste para mi,
envolviendo el sabor a miel de tus momentos,
instantes que no se repetirá 

Hasta olvidar el sueño de tus labios,
que partieron a la mitad
mi pensamiento en ti.

Edgar Ortiz Beltrán 26 /05 /11 ... 2:37

lunes, 28 de marzo de 2011

Algo para recordar

Te conocí una noche fría
Bajo el reflejo de una luna
Que cuida sobre el paso
Las hojas y mi locura

Esa misma bella luna
Que nos brinda su pasión
Un poco de cordura
Y a veces hasta amor

Con la luz sobre tu rostro
Que cantaba tus fracciones
Esa dulce mirada
Que enamora mis sensaciones

Y el tiempo que no pasa
Los segundos se vuelven horas
Tu dulce voz me encanta
Y aun recuerdo tu tonada

Con un suave susurro
De las hojas y el viento
Que hacen sonar en mi cabeza
Los instantes de tu encuentro

Y los nervios me agitaban
La cabeza y las manos
El sudor sobre mi ropa
Y un corazón a mil por hora

Pero tu dulce sintonía
Me mantuvo en sosiego
Y alejado de tus labios
Permanecí en todo momento

Pero aun cuando recuerdo
Aquellos leves instantes
Mi estomago hace revuelto
En mi cuerpo y en mi cerebro

No es la última partida
No me quiero despedir
Pues quiero poder abrazarte
Y algún día poder besarte. 

Inesperado (Movimientos que matan)/Hombre misterioso

Se transformo elegantemente en un dios, pasando por sobre todos, succionando la vida a cada segundo, bebiendo vino de hierro, saboreando el placer de matar al gusto.

Seguía los caminos peligrosos, comiendo a quien se pusiera en su paso, sin perdonar las almas de los inocente, y sonriendo en el mundo abismal.

Sangraba de todas partes, podías oler el aroma a miedo que emanaba por sus venas, y sus ojos se agitaban en todas direcciones, pasando desapercibido.

Casi invisible se convirtió en la luna, sin saber que hacer en ese momento, relajamos el cuerpo y esperanmos el momento, de una no nostálgica muerte...