Se transformo elegantemente en un dios, pasando por sobre todos, succionando la vida a cada segundo, bebiendo vino de hierro, saboreando el placer de matar al gusto.
Seguía los caminos peligrosos, comiendo a quien se pusiera en su paso, sin perdonar las almas de los inocente, y sonriendo en el mundo abismal.
Sangraba de todas partes, podías oler el aroma a miedo que emanaba por sus venas, y sus ojos se agitaban en todas direcciones, pasando desapercibido.
Casi invisible se convirtió en la luna, sin saber que hacer en ese momento, relajamos el cuerpo y esperanmos el momento, de una no nostálgica muerte...
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