Mordiendo tu labio inferior, mientras tu sangre se derrite dentro de mis venas, y con sudor en la piel, caigo rendido a tus pies; de entre la maleza que tu mirada creo para separarnos, yo, logro ver tus ojos, aquellos que con ira y orgullo se voltearon y me dejaron de observar, hirieron mis sentimientos y me mataron lentamente a sangre fria, pero no dejaron que mi orgullo se hundiera en el vacio de la soledad, si no que me dieron el valor de luchar por seguir adelante, no dejar que la noche se conviertiera en horror y aire lleno de veneno.
Sigo soñando con tu sangre, mortal y efimera, que se evapora cuando toca el aire, pero al tocar mi cuepo se vuelve cristal y amor, aquellos segundos en que tu cuerpo seducia al mio y lo volvia vulnerable a tu locura, me mantenia caliente, pero a la vez suave y cariñoso, pero a la hora de atacar era tan grande que el cuarto se volvia mas pequeño.
Y los colores siguen recorriendo mi imaginacion, saliendo, entrando y creando una y otra vez tu recuerdo, cuando saliste por la puerta, cuando dejaste la venta abierta para que el sol entrara y nos despertara en la mañana, cuando no dejaste que mis sueños se volvieran polvo.
La lluvia no solo me cego los ojos, si no que me convirtio en un ser despiadado que busca sangre en cualquier esquina, esperando que toda la sangre tenga el mismo sabor.
Porque nunca deja de llover cuando estas lejos, y ahora que se que no volveras el sol no volvera a salir, simplemente se convertira en mi ilusion de volver a beber del vino de tu cuerpo, aquel que como droga me permitia seguir viviendo.
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